Por mucho tiempo, quizás demasiado, condicioné mi vida a un concepto que me resultó tan ajeno como funesto. Un hecho como que la vida da vueltas y las acciones que hagas algún día regresarán como un boomerang para golpearte desprevenido, por lo tanto habría que ser bueno en un sentido convencional de la palabra... incluso aún si estas acciones en realidad fueran reacciones. Años de golpes tras golpes no parecían traer una recompensa ni aún menos castigar a aquellos causantes de mis desgracias fueran pequeñas o grandes y el karma nunca pagó con la misma moneda. Como todo espíritu inquieto me rehusé a no entender y dejar las cosas como estaban, a seguir esperando que ese pago llegara. Luego a medida que comprendía que la vida no era tan simple, a medida que comprendía la complejidad de todas las cosas, a medida que abría mis ojos intuí que esta era una verdad a medias. Comprendí que cuando las cosas me iban mal no era el resultado de alguna mala acción, sino una consecuencia directa de mis acciones... o de mi falta de acciones. Quedé desolado tan sólo por unos momentos, luego comencé a ver esas malas rachas como realmente eran, sin el cristal deformador de mis sentimientos de justicia que al fin y al cabo son un concepto humano y por lo tanto inventado; comencé a verlos no como una sucesión de eventos relacionados con otros en mi vida, recientes ambos pero muy ajenos unos de los otros. Apartados estos sentimientos y a plena conciencia pude establecer la correcta correspondencia entre cada uno y entonces logré ver que eso que llamamos karma no es una conciencia humana y dado el caso la forma en que devuelve lo que se da es más motivado por una de las leyes de newton y no por el ya mencionado deseo de justicia. Y entonces me fue claro, ya que hace un tiempo buscando el concepto de justicia era el de restablecer las cosas a un estado anterior de "equilibrio", y a menos que la justicia tenga alguna forma de retroceder el tiempo y de congelar el mundo, se hace imposible de aplicar en la realidad. Sí, el karma existe pero no como lo conocemos, este se rige por la teoría del caos y en el caos todo es posible, de modo que hay que andar con cuidado, el bien y el mal sólo existen en nuestra mente y son conceptos muy arraigados a nuestros intereses, el karma no sabe discriminar... nosotros sí...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario