sábado, 14 de diciembre de 2013

Bienvenidos

Ha despertado en mí una sensación muy especial. Por mucho tiempo, y digo realmente mucho tiempo de mi vida, estuve dedicado a pensar y reflexionar sobres las cosas que me sucedieron, a vivir una vida sin tener un sentido claro de cuál era mi propósito a pesar que lo tuve en frente todo el tiempo. Sea que me encontrara a mí o yo a él, es a partir de las epifanías que despertó algo muy claro y que ahora trato  de trasmitir a ustedes de alguna manera a través de una de mis pasiones: la literatura.

Para ello compartiré con ustedes la raíz  que comenzó toda esta aventura literaria, filosófica y existencial que me lleva ahora, en este instante, a iniciar este blog.

Espero les guste:

"La bestia que despertó en el corazón de un niño"

En el letargo ausente de su existencia, quiere despertar y no puede,
cuando abra los ojos todo habrá terminado ya, aquella bestia inverosímil
cual milenaria de la humanidad su mentira, devora sus sueños que duermen
tras la sangre de su falsa libertad, aúlla y... no puede.

Está pronto su tiempo, las suaves palabras ya no lo pueden amamantar
en el letargo ausente de su existencia, puede despertar y no quiere,
sabe que su venganza será brutal, que al mirarlos la sangre brotará
en sus mentes temerosas, se marchita y... no quiere.

La inevitable paradoja de su existir lo abruma, lo consume
cuando abra los ojos todo habrá comenzado ya, aquella mente inverosímil
en el letargo ausente de su existencia, debe despertar y no debe
de su profunda inconsciencia se despierta, piensa... y no debe...
siente... y no quiere...

Al borde del abismo contempla su futuro, su destrucción, su mundo envilecido;
nadie comprende su existencia imposible, de la penumbra una voz parece aullar
y se marchita... aquel niño que ha vuelto a ser él... ahora lo comprende...
y debe dormir...

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